Thursday, August 11, 2005

Código de Conducta

El Código de Conducta Intelectual que aquí proponemos es un standard de comportamiento importante por dos razones. En primer lugar, porque es efectivo: supone un comportamiento intelectual que ayuda a resolver los conflictos que nos dividen. Se ha demostrado empíricamente que las discusiones que siguen esas reglas procedimentales, u otras similares, consiguen resolver más situaciones que las que no se someten a ellas.

En segundo lugar, este código representa un importante standard ético. No debe resultar extraño que, en un debate racional, las partes acepten someterse a unas reglas de juego mínimas para que el debate sea justo y equilibrado. Cuando nuestro oponente no se rige por unas mínimas reglas nos indignamos y ello rompe toda posibilidad de entendimiento. Exigir el respeto a las reglas es más que una cuestión de indignación, es una cuestión moral. Esperamos juego limpio de nuestros contrincantes, y no deberíamos exigir menos de nosotros mismos.

Adoptar estos principios como parte de nuestro estilo intelectual nos ayudará a:

  1. Ganarnos el respeto de nuestros contrincantes;
  2. Evitar caer en los errores de razonamiento más comunes;
  3. Construir los argumentos más sólidos en apoyo de nuestros puntos de vista;
  4. Evitar cualquier acusación de juego sucio; y
  5. Hacer lo posible por resolver los asuntos sometidos a discusión.

UN CÓDIGO DE CONDUCTA
PARA UNA DISCUSIÓN RACIONAL EFECTIVA
1. Principio de Falibilidad
Cuando se analizan posiciones distintas sobre una misma cuestión, cada parte debe reconocer que posiblemente ninguna de las posiciones presentadas merezca ser aceptada, y que, como mucho, sólo una de ellas es cierta o es la más defendible. Por tanto, es posible que un análisis concienzudo del asunto bajo discusión ponga de manifiesto que nuestra posición inicial es incorrecta o indefendible.
2. Principio de la Búsqueda de la Verdad
Cada participante debe estar comprometido en la tarea de buscar honestamente la verdad, o por los menos la posición más defendible, en el asunto sometido a discusión. Por tanto, cada parte debe estar dispuesta a examinar seriamente las posiciones de los demás, buscar claves en las posiciones de otros, y permitir que los demás presenten argumentos en favor de - u objeciones en contra de - cualquiera de las posiciones o cuestiones en discusión.
3. Principio de Claridad
La formulación de cada posición, defensa o ataque debe estar libre de cualquier tipo de confusión lingüística, y claramente diferenciada de las demás posiciones.
4. Principio de la Carga de la Prueba
La carga de la prueba de toda posición o afirmación recae, por lo general, sobre quien la formula. Cuando un oponente lo solicita, el proponente debe proporcionar un argumento en apoyo de su afirmación o posición.
5. Principio de Caridad
Si uno de los participantes reformula la posición de otro, debe expresarla en su versión más sólida, y de forma que sea consistente con la intención original del proponente. Si existe alguna duda sobre esa intención, o acerca de las partes implícitas del argumento, en la reformulación debe concederse el beneficio de la duda al proponente.
Quien presente un argumento a favor o en contra de una posición sólo debe presentar razones que estén directamente relacionadas con el mérito de la posición sujeta a discusión.
Quien presente un argumento en favor o en contra de una posición sólo debe presentar razones que sean mutuamente aceptables a los participantes y que cumplan los criterios standard de aceptabilidad.
Quien presente un argumento a favor o en contra de una posición debe intentar proporcionar razones que sean suficientes en número, tipo y peso en apoyo de la conclusión.
Quien presente un argumento a favor o en contra de una posición debe rebatir de forma efectiva todas las objeciones serias al argumento de la posición que apoya, y debe rebatir también el mejor argumento del contrincante.
10. Principio de Resolución
Un asunto sometido a discusión debe considerarse resuelto si el proponente de una de las posiciones alternativas defiende su posición presentando un argumento que utiliza premisas relevantes y aceptables que en su conjunto proporcionan una base suficiente para apoyar la conclusión y proporciona también una impugnación efectiva de todas las objeciones serias a su argumento o posición. A menos que pueda demostarse que no se cumplen estas condiciones, debe aceptarse la conclusión del argumento vencedor y debe considerarse resuelta la cuestión, a todos los efectos. En ausencia de un argumento sólido para cualquiera de las posiciones alternativas, hay que aceptar la posición respaldada por el mejor argumento presentado.
11. Principio de Suspensión de Juicio
Si ninguna de las posiciones consigue ser defendida con éxito, o si dos o más posiciones parecen estar respaldadas con igual solidez, debemos, en la mayor parte de las ocasiones, suspender juicio sobre el asunto. Si por cuestiones prácticas hay que tomar una decisión inmediata, deben sopesarse los riesgos, en términos de pérdidas o ganancias, que se incurren al suspender juicio, y actuar en consecuencia.
12. Principio de Reconsideración
Si a un buen argumento que ha resultado exitoso se le descubre, posteriormente, por parte de cualquiera de los participantes, defectos que apunten dudas razonables sobre el mérito de la posición, existe la obligación de reabrir el debate para reconsiderarlo y resolver de nuevo la cuestión.

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