Argumentos Morales
La opinión generalizada es que "los asuntos morales no pueden determinarse por medio de la argumentación", ya que, se dice, "los juicios morales son opiniones personales", y no hay forma de determinar si una opinión es mejor que otra o no.
Desde nuestro punto de vista, esa suposición es rechazable porque pensamos que las afirmaciones basadas en valores (éticos o morales) deben ser tratadas como cualquier otro tipo de afirmación. Si éste no fuera el caso, habría poco que discutir, ya que son precisamente cuestiones relacionadas con los valores éticos o morales las que provocan el mayor número de controversias.
Un argumento moral puede representarse, en forma canónica, igual que cualquier otro tipo de argumento. Tiene, sin embargo, una característica que lo distingue de los demás: contiene por lo menos una premisa moral, la cual suele expresarse con la ayuda de partículas que suponen juicios morales, como, por ejemplo, "se debe", "es bueno", "es malo", "es moral", "es ético", "es justo", etc. Por ejemplo: "Es injusto discriminar a una persona en razón de su orientación sexual".
Una premisa moral proporciona un principio general, una regla, o un standard de comportamiento, a partir del cual puede llegarse a una conclusión moral. Representa un punto de partida para llegar a un juicio moral concreto. Éste juicio al que se quiere llegar será aceptable o no según compartamos el principio de partida, y según la calidad del argumento.
El error consiste en intentar llegar a conclusiones morales partiendo de premisas factuales, o viceversa. Sólo es legítimo llegar a conclusiones factuales a partir de premisas factuales, o a conclusiones morales a partir de premisas morales.
Un argumento moral parte de una premisa moral para, junto a otras premisas, llegar a un juicio o conclusión moral. Pero está sujeto a las mismas normas y exigencias que las que requerimos de cualquier otro tipo de argumento. De hecho, si la premisa moral de un argumento se formula explícitamente y se defiende adecuadamente, y el argumento se presenta en su forma deductiva, estamos ante una de las formas más sólidas de argumentar. Desafortunadamente, la premisa moral crítica en muchos argumentos no se explicita claramente, lo cual da pie a todo tipo de malos entendidos. En estos casos, debe reconstruirse el argumento incluyendo en él de forma explícita la premisa moral y, si acaso, discutir la aceptabilidad de la premisa.
Es precisamente cuando se explicita la premisa moral de un argumento cuando se expone claramente dónde se halla la raíz de la discrepancia.
Ya que muchos de los temas sujetos a discusión se centran alrededor de cuestiones morales controvertidas, es importante saber cómo construir y evaluar argumentos morales de forma efectiva, y no deberíamos dejar de aplicar en ellos todas las técnicas que aquí se describen.
Desde nuestro punto de vista, esa suposición es rechazable porque pensamos que las afirmaciones basadas en valores (éticos o morales) deben ser tratadas como cualquier otro tipo de afirmación. Si éste no fuera el caso, habría poco que discutir, ya que son precisamente cuestiones relacionadas con los valores éticos o morales las que provocan el mayor número de controversias.
Un argumento moral puede representarse, en forma canónica, igual que cualquier otro tipo de argumento. Tiene, sin embargo, una característica que lo distingue de los demás: contiene por lo menos una premisa moral, la cual suele expresarse con la ayuda de partículas que suponen juicios morales, como, por ejemplo, "se debe", "es bueno", "es malo", "es moral", "es ético", "es justo", etc. Por ejemplo: "Es injusto discriminar a una persona en razón de su orientación sexual".
Una premisa moral proporciona un principio general, una regla, o un standard de comportamiento, a partir del cual puede llegarse a una conclusión moral. Representa un punto de partida para llegar a un juicio moral concreto. Éste juicio al que se quiere llegar será aceptable o no según compartamos el principio de partida, y según la calidad del argumento.
El error consiste en intentar llegar a conclusiones morales partiendo de premisas factuales, o viceversa. Sólo es legítimo llegar a conclusiones factuales a partir de premisas factuales, o a conclusiones morales a partir de premisas morales.
Un argumento moral parte de una premisa moral para, junto a otras premisas, llegar a un juicio o conclusión moral. Pero está sujeto a las mismas normas y exigencias que las que requerimos de cualquier otro tipo de argumento. De hecho, si la premisa moral de un argumento se formula explícitamente y se defiende adecuadamente, y el argumento se presenta en su forma deductiva, estamos ante una de las formas más sólidas de argumentar. Desafortunadamente, la premisa moral crítica en muchos argumentos no se explicita claramente, lo cual da pie a todo tipo de malos entendidos. En estos casos, debe reconstruirse el argumento incluyendo en él de forma explícita la premisa moral y, si acaso, discutir la aceptabilidad de la premisa.
Es precisamente cuando se explicita la premisa moral de un argumento cuando se expone claramente dónde se halla la raíz de la discrepancia.
Ya que muchos de los temas sujetos a discusión se centran alrededor de cuestiones morales controvertidas, es importante saber cómo construir y evaluar argumentos morales de forma efectiva, y no deberíamos dejar de aplicar en ellos todas las técnicas que aquí se describen.

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