Insinuación
Definición: Esta falacia consiste en dirigir la atención del público hacia una conclusión, por lo general desfavorable, denigrante o difamatoria, por medio de una hábil selección de palabras o frases que implícitamente sugieren pero no afirman la conclusión.
La fuerza de esta falacia reside en que produce la impresión de ser cierta, por mucho que no se presenten pruebas en este sentido. Este método se utiliza generalmente para atacar a una persona, un grupo o una idea cuando no hay pruebas que justifiquen una afirmación directa o una acusación. Se utiliza de esta forma el poder de sugestión para compensar la falta de pruebas relevantes. Ya que la afirmación implícita no llega a realizarse, quienes utilizan la insinuación suelen rechazar su responsabilidad con respecto a las deducciones o inferencias que alguien pueda realizar a partir de su discurso.
Sin embargo, ésto es precisamente lo que persigue quien así argumenta: que los destinatarios extraigan ellos mismos la conclusión implícita o sugerida. La conclusión de una argumentación por insinuación nunca puede ser merecedora de nuestra aprobación, no sólo porque se confunde lo que se sugiere con lo que se afirma, sino también porque no hay pruebas, o no se dan, de lo que se sugiere. Por tanto, la insinuación no puede ser parte de un buen argumento.
Ejemplo Sencillo
A menudo la fuerza de una insinuación depende del tono de quien la realiza.
Pedro y María, ¿todavía son novios?
Bueno, según Pedro, sí.
Impugnación de la Falacia
Puesto que quien así argumenta por lo general no acepta ser responsable de la conclusión implícita, quizás lo mejor es formular claramente la conclusión que uno extrae de su argumento y preguntarle que la justifique. Si niega que sea ésta su intención o afirmación, se le puede pedir que la niegue explícitamente y que haga lo necesario para disipar cualquier duda o confusión que pueda haber creado. De ninguna forma podemos aceptar una conclusión implícita sin que se nos aporten pruebas convincentes, ya que una afirmación implícita exige las mismas justificaciones que una explícita.
Ejemplos Comentados
La fuerza de esta falacia reside en que produce la impresión de ser cierta, por mucho que no se presenten pruebas en este sentido. Este método se utiliza generalmente para atacar a una persona, un grupo o una idea cuando no hay pruebas que justifiquen una afirmación directa o una acusación. Se utiliza de esta forma el poder de sugestión para compensar la falta de pruebas relevantes. Ya que la afirmación implícita no llega a realizarse, quienes utilizan la insinuación suelen rechazar su responsabilidad con respecto a las deducciones o inferencias que alguien pueda realizar a partir de su discurso.
Sin embargo, ésto es precisamente lo que persigue quien así argumenta: que los destinatarios extraigan ellos mismos la conclusión implícita o sugerida. La conclusión de una argumentación por insinuación nunca puede ser merecedora de nuestra aprobación, no sólo porque se confunde lo que se sugiere con lo que se afirma, sino también porque no hay pruebas, o no se dan, de lo que se sugiere. Por tanto, la insinuación no puede ser parte de un buen argumento.
Ejemplo Sencillo
A menudo la fuerza de una insinuación depende del tono de quien la realiza.
Pedro y María, ¿todavía son novios?
Bueno, según Pedro, sí.
Impugnación de la Falacia
Puesto que quien así argumenta por lo general no acepta ser responsable de la conclusión implícita, quizás lo mejor es formular claramente la conclusión que uno extrae de su argumento y preguntarle que la justifique. Si niega que sea ésta su intención o afirmación, se le puede pedir que la niegue explícitamente y que haga lo necesario para disipar cualquier duda o confusión que pueda haber creado. De ninguna forma podemos aceptar una conclusión implícita sin que se nos aporten pruebas convincentes, ya que una afirmación implícita exige las mismas justificaciones que una explícita.
Ejemplos Comentados

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