Principio de Suficiencia
Para que un argumento pueda ser considerado correcto y debamos, por tanto, aceptar sus conclusiones, no basta con que todas sus premisas sean relevantes y aceptables, también tienen que ser suficientes. En ocasiones, es posible que falten premisas adicionales.
Probablemete sea éste el criterio de más difícil aplicación ya que no existe un método claro para determinar cuando hay razones suficientes para establecer la verdad de una conclusión, o lo correcto de una acción que de ella se derive. Cada contexto argumental parece ser distinto y crea por tanto distintas demandas de suficiencia.
El problema más importante reside en la asignación de un peso a cada premisa aportada. A veces, lo que un participante puede considerar como una prueba vital, otro la puede ver como algo intrascendente o trivial con respecto a otras premisas.
Algunas ciencias tienen criterios de suficiencia bien establecidos, como por ejemplo en estadística. Pero en las discusiones informales, sobretodo en cuestiones de moralidad, política o religión, la situación deja mucho que desear. Cada ámbito parece tener sus propios standares de suficiencia, y además son difusos. No sólo hay desacuerdos en cuanto al número de pruebas necesarias sino también sobre qué tipo de pruebas y con qué grado de solidez se requieren para establecer una conclusión.
El único consuelo que nos queda es pensar que cuanta más experiencia tengamos en la evaluación de argumentos más probable será que adquiramos conciencia de qué es lo que constituye evidencia suficiente en cada contexto.
Lo que sí resulta más fácil es reconocer cuando un argumento falla en este criterio. Por ejemplo, cuando las premisas proporcionan pruebas basadas en muestras muy pequeñas o en datos no representativos. O cuando la evidencia es anecdótica - basada únicamente en la experiencia personal de quien la formula o de unas pocas personas de su entorno. Quizás la forma más común de violar este principio es cuando no se proporciona ningún tipo de evidencia para lo que se afirma, o cuando las evidencias presentadas se basan en análisis causales deficientes.
Cuando apliquemos este criterio podemos formularnos algunas preguntas, como, por ejemplo, ¿son las razones dadas, aunque sean relevantes y aceptables, suficientes para llevarnos a la conclusión? ¿es necesario disponer de más pruebas del mismo tipo? ¿es la evidencia que se presenta el resultado de un análisis causal erróneo? y, finalmente, ¿falta alguna prueba crítica que debería incluirse como premisa para que podamos aceptar la conclusión?

0 Comments:
<< Home