Acento Impropio
Definición: Esta falacia consiste en dirigir al público hacia una conclusión inválida por medio de un énfasis impropio en una palabra, una frase o un aspecto concreto de un tema o de una afirmación. A veces se comete esta falacia al extraer citas de las palabras de otros fuera de su contexto original y de forma tal que transmite un sentido distinto al que le da el autor.
Esta falacia podemos encontrarla en textos publicitarios y en titulares, pero también en otras formas comunes de discurso argumental. Un titular puede transmitir un mensaje que no se corresponde con el artículo que encabeza y una publicidad puede destacar la calidad de un producto, pero no decir nada de su precio desorbitado, o las ventajas del producto pero no los inconvenientes. Un artículo puede informar sobre las razones o las palabras de una de las partes, pero no de las de la parte contraria. En todos estos casos se insiste en alguna característica de un asunto que puede llevar a una conclusión errónea.
Una de las formas típicas de cometer esta falacia es extraer palabras o frases de su contexto, omitiendo significados contextuales importantes o matizaciones presentes en el texto original.
Una premisa que enfatiza (u obvia) ciertas palabras o frases de tal forma que crea confusión o transmite información engañosa que puede llevar a otra persona a una conclusión errónea no es aceptable.
Ejemplo Simple
Pedro: Si José no deja de importunarme, me quejaré al tutor.
Jaime, dirigiéndose a José: Pedro me ha dicho que le molestas y que se quejará al tutor.
Al no mencionar parte de lo que le dijo Pedro, José tiene la impresión de que haga lo que haga las quejas de Pedro llegarán al tutor.
Impugnación de la Falacia
En muchos casos puede impugnarse esta falacia de la misma forma que la de Ambigüedad, pidiendo al interlocutor una clarificación o una explicación del contexto.
También podemos tomar ciertas precauciones, leyendo o preguntando por el contexto en el que tuvo lugar la afirmación que sospechamos pueda ser exagerada. No fiarnos de los titulares ni de los mensajes publicitarios leyendo el artículo completo o la letra pequeña de cualquier oferta es otra forma de combatir esta falacia.
Es mejor ser escéptico, aún a riesgo de parecer ingenuo o desinformado, que aceptar una conclusión errónea.
Ejemplos Comentados
Esta falacia podemos encontrarla en textos publicitarios y en titulares, pero también en otras formas comunes de discurso argumental. Un titular puede transmitir un mensaje que no se corresponde con el artículo que encabeza y una publicidad puede destacar la calidad de un producto, pero no decir nada de su precio desorbitado, o las ventajas del producto pero no los inconvenientes. Un artículo puede informar sobre las razones o las palabras de una de las partes, pero no de las de la parte contraria. En todos estos casos se insiste en alguna característica de un asunto que puede llevar a una conclusión errónea.
Una de las formas típicas de cometer esta falacia es extraer palabras o frases de su contexto, omitiendo significados contextuales importantes o matizaciones presentes en el texto original.
Una premisa que enfatiza (u obvia) ciertas palabras o frases de tal forma que crea confusión o transmite información engañosa que puede llevar a otra persona a una conclusión errónea no es aceptable.
Ejemplo Simple
Pedro: Si José no deja de importunarme, me quejaré al tutor.
Jaime, dirigiéndose a José: Pedro me ha dicho que le molestas y que se quejará al tutor.
Al no mencionar parte de lo que le dijo Pedro, José tiene la impresión de que haga lo que haga las quejas de Pedro llegarán al tutor.
Impugnación de la Falacia
En muchos casos puede impugnarse esta falacia de la misma forma que la de Ambigüedad, pidiendo al interlocutor una clarificación o una explicación del contexto.
También podemos tomar ciertas precauciones, leyendo o preguntando por el contexto en el que tuvo lugar la afirmación que sospechamos pueda ser exagerada. No fiarnos de los titulares ni de los mensajes publicitarios leyendo el artículo completo o la letra pequeña de cualquier oferta es otra forma de combatir esta falacia.
Es mejor ser escéptico, aún a riesgo de parecer ingenuo o desinformado, que aceptar una conclusión errónea.
Ejemplos Comentados

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