Contraste Ilícito
Definición: Esta falacia consiste en que el receptor de un mensaje infiere directamente de éste alguna afirmación relacionada pero no explicitada, al otorgar una importancia desmesurada a palabras o frases pronunciadas por quien expone el argumento.
Esta falacia la comete quien recibe el mensaje, no quien lo transmite. Es muy similar a la Falsa Ambigüedad, donde el receptor interpreta determinadas palabras en un sentido no justificado por el contexto. En el caso de contraste ilícito, se acusa a quien habla de poner el énfasis en una parte del argumento que lleva a una conclusión determinada, sin que sea cierto que exista dicho énfasis. En realidad, es el que acusa quien introduce el énfasis, añadiendo algo inapropiado al significado de las palabras de quien argumenta. Por ejemplo, cuando se argumenta que "X es una propiedad de Y", y ello se interpreta como que "X no es una propiedad del contrario de Y". Como al decir que los profesores de matemáticas son listos y pretender que con ello queremos decir que otro tipo de profesores no lo son.
Ejemplo Simple
Ayer oí a un cardenal católico decir que es impropio que un cura joven tenga relaciones amorosas con una mujer casada. Al parecer, ahora la iglesia católica permite las relaciones con mujeres solteras.
Impugnación de la Falacia
Puesto que el oponente nos acusa de haber enfatizado determinada parte de nuestro discurso de tal forma que justifica su interpretación, debemos insistir en que la carga de la prueba está en quien hace la interpretación. Es fácil por parte de quien argumenta poner de manifiesto que la afirmación que interpreta el receptor no ha sido realizada, aunque por lo general la acusación se refiere a una afirmación implícita. En cualquier caso, siempre es posible aclarar que no se defiende la interpretación realizada por la otra parte.
Nadie debe sentirse responsable de una afirmación que no ha realizado. Si creemos que hemos sido malinterpretados, podemos expresar nuestra disposición a analizar la interpretación hecha por el contrincante, pero dejando claro que de ninguna forma hemos pretendido afirmar lo interpretado por la otra parte. A menos que queramos no pronunciarnos sobre la interpretación realizada, podemos negarla - además de dejar claro que no hemos hecho la afirmación implícita.
Negar que hayamos realizado una afirmación es distinto a negar dicha afirmación, y debemos dejarlo claro.
Ejemplos Comentados
Esta falacia la comete quien recibe el mensaje, no quien lo transmite. Es muy similar a la Falsa Ambigüedad, donde el receptor interpreta determinadas palabras en un sentido no justificado por el contexto. En el caso de contraste ilícito, se acusa a quien habla de poner el énfasis en una parte del argumento que lleva a una conclusión determinada, sin que sea cierto que exista dicho énfasis. En realidad, es el que acusa quien introduce el énfasis, añadiendo algo inapropiado al significado de las palabras de quien argumenta. Por ejemplo, cuando se argumenta que "X es una propiedad de Y", y ello se interpreta como que "X no es una propiedad del contrario de Y". Como al decir que los profesores de matemáticas son listos y pretender que con ello queremos decir que otro tipo de profesores no lo son.
Ejemplo Simple
Ayer oí a un cardenal católico decir que es impropio que un cura joven tenga relaciones amorosas con una mujer casada. Al parecer, ahora la iglesia católica permite las relaciones con mujeres solteras.
Impugnación de la Falacia
Puesto que el oponente nos acusa de haber enfatizado determinada parte de nuestro discurso de tal forma que justifica su interpretación, debemos insistir en que la carga de la prueba está en quien hace la interpretación. Es fácil por parte de quien argumenta poner de manifiesto que la afirmación que interpreta el receptor no ha sido realizada, aunque por lo general la acusación se refiere a una afirmación implícita. En cualquier caso, siempre es posible aclarar que no se defiende la interpretación realizada por la otra parte.
Nadie debe sentirse responsable de una afirmación que no ha realizado. Si creemos que hemos sido malinterpretados, podemos expresar nuestra disposición a analizar la interpretación hecha por el contrincante, pero dejando claro que de ninguna forma hemos pretendido afirmar lo interpretado por la otra parte. A menos que queramos no pronunciarnos sobre la interpretación realizada, podemos negarla - además de dejar claro que no hemos hecho la afirmación implícita.
Negar que hayamos realizado una afirmación es distinto a negar dicha afirmación, y debemos dejarlo claro.
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