Recurso a la Compasión
Definición: Esta falacia consiste en intentar persuadir a otros de una posición apelando a nuestra simpatía o compasión hacia quien la propone, o a las consecuencias de la conclusión, en lugar de aportar evidencias relevantes, especialmente cuando se trata de una cuestión o un principio importante.
Quien apela a nuestra simpatía o compasión explota sensibilidades emocionales en lugar de presentar razones convincentes. Es una falacia porque las consecuencias de una afirmación, sean cuales sean, no tienen nada que ver con la veracidad o falsedad de la afirmación y son, por tanto, irrelevantes.
Las consecuencias de una conclusión nunca pueden afectar a los hechos y debemos procurar que no interfieran en nuestro juicio, por mucho que sintamos dolor o compasión por la otra persona, o por las consecuencias de nuestro argumento. En determinados casos puede que sí respondamos positivamente a un recurso a la compasión, pero debemos tener claro lo que estamos haciendo.
Hay quienes intentan distinguir entre llegar a una creencia por compasión y decidir una forma de actuar en base a ello, porque cuando actuamos la compasión tiene connotaciones morales inplícitas. Incluso en el caso de que compartamos la preocupación por las consecuencias del argumento, no deberíamos ceder, sobretodo si están en juego principios o cuestiones más importantes.
Pueden existir casos donde la posibilidad de herir a otros sea sea una consideración relevante para adoptar o rechazar un curso de acción. En estos casos, puede que una llamada a la compasión sea una forma de llamar la atención sobre un principo moral relevante.
Cuando el recurso a la compasión se hace en un contexto en el que no planea ninguna premisa moral relevante, lo que se intenta es explotar nuestros sentimientos de generosidad o preocupación por los demás, obscureciendo otros principios más relevantes o importantes. Por esta razón se trata de un recurso falaz.
Ejemplo Simple
Pedro, creo que deberías invitar a Marta a la fiesta. Nadie la ha invitado y ¿te imaginas lo que supone para ella que todas sus amigas tengan pareja y ella no?
Impugnación de la Falacia
Si nos dejamos llevar por la fuerza de un sentimiento emocional somos tan culpables de la falacia como quien la formula. La posibilidad de defraudar a alguien o de producirle algún tipo de ansiedad mental suele ser una consideración irrelevante a la hora de determinar el mérito de una afirmación o acción. Para evitar parecer insensibles o rudos, es aconsejable reconocer nuestros sentimientos pero diciendo que no podemos permitir que interfieran en el proceso de llegar a un juicio defendible.
Quien apela a nuestra simpatía o compasión explota sensibilidades emocionales en lugar de presentar razones convincentes. Es una falacia porque las consecuencias de una afirmación, sean cuales sean, no tienen nada que ver con la veracidad o falsedad de la afirmación y son, por tanto, irrelevantes.
Las consecuencias de una conclusión nunca pueden afectar a los hechos y debemos procurar que no interfieran en nuestro juicio, por mucho que sintamos dolor o compasión por la otra persona, o por las consecuencias de nuestro argumento. En determinados casos puede que sí respondamos positivamente a un recurso a la compasión, pero debemos tener claro lo que estamos haciendo.
Hay quienes intentan distinguir entre llegar a una creencia por compasión y decidir una forma de actuar en base a ello, porque cuando actuamos la compasión tiene connotaciones morales inplícitas. Incluso en el caso de que compartamos la preocupación por las consecuencias del argumento, no deberíamos ceder, sobretodo si están en juego principios o cuestiones más importantes.
Pueden existir casos donde la posibilidad de herir a otros sea sea una consideración relevante para adoptar o rechazar un curso de acción. En estos casos, puede que una llamada a la compasión sea una forma de llamar la atención sobre un principo moral relevante.
Cuando el recurso a la compasión se hace en un contexto en el que no planea ninguna premisa moral relevante, lo que se intenta es explotar nuestros sentimientos de generosidad o preocupación por los demás, obscureciendo otros principios más relevantes o importantes. Por esta razón se trata de un recurso falaz.
Ejemplo Simple
Pedro, creo que deberías invitar a Marta a la fiesta. Nadie la ha invitado y ¿te imaginas lo que supone para ella que todas sus amigas tengan pareja y ella no?
Impugnación de la Falacia
Si nos dejamos llevar por la fuerza de un sentimiento emocional somos tan culpables de la falacia como quien la formula. La posibilidad de defraudar a alguien o de producirle algún tipo de ansiedad mental suele ser una consideración irrelevante a la hora de determinar el mérito de una afirmación o acción. Para evitar parecer insensibles o rudos, es aconsejable reconocer nuestros sentimientos pero diciendo que no podemos permitir que interfieran en el proceso de llegar a un juicio defendible.

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